Capítulo 6

El colorido de la noche plasmaba un lienzo embadurnado por el revoloteo de miles de cuervos, los personajes se encontraban ocultos de los artistas bajo la sombra de un edificio. El móvil marcaba las once de la noche, un furgón blanco, o por lo menos en el pasado lo fue, aparcó enfrente de los chicos. Jorge había cumplido con su palabra, bajó del vehículo para saludar a los desconocidos, estos le recibieron con una aptitud jocosa. El chico también era un extranjero para ellos, lo conocían como Georgy y no como Jorge. Ahora que estáis todos decirme, ¿por qué queréis ser Youtubers?-preguntó el último integrante una vez finalizadas las formalidades.

Aquella pregunta atesoraba un embrujo que paralizó toda la escena, en todo los años de carrera no habían escuchado un interrogante similar. Independencia-de pronto sonaron dos respuestas idénticas y sincronizadas que procedían de Ághata y Emmy. Si… puede otorgártela si tienes éxito, mirarme a mí, tengo mi propia casa-contestó Jorge. Libertad-respondió Gabriel con ansia. Libertad… interesante… es cierto que no tienes a ningún jefe molestándote, ese control externo que te está dando la chapa desaparece, tampoco tienes un horario-siguió el Youtuber. Obtener la libertad es muy complicado, más bien diría yo que ese objetivo es utópico-de pronto les interrumpió la voz de Nathan. Aún siendo Youtuber eres propiedad de tu audiencia, ellos son tus dueños, es imposible conseguir la liberación cuando convives en una sociedad porque todos dependemos los unos de los otros y mejor no hablemos de los prejuicios sociales que te encadenan aún más… Olvidad lo que os he dicho, sé a lo que te refieres con libertad.

Después del imprevisible discurso tocaba el turno a los hermanos. Diferencia-confesó Nathan con una singularidad en su modulación. Es un empleo muy diferente al resto-afirmó Jorge con cierta inseguridad, ya que no estaba seguro de haber comprendido correctamente la contestación. Para que voy a contestar algo que es obvio-soltó Leandro sin dar más explicaciones.

Cuando acabó la asamblea subieron al vehículo, Ághata se sentó en el asiento del copiloto y los demás en la parte trasera, sus nalgas eran sus asientos. Mientras el piloto les llevaba a su destino el silencio les acompañaba, por lo visto cada sujeto se encontraba realizando otro viaje ajeno al actual. Incluso Jorge estaba efectuando su propia excursión. ¿A dónde irían?. Hablemos de chicas-con el tópico tema interrumpió Ághata el viaje alegórico de los presentes. Eso me interesa-afirmaron Jorge y Leandro recién salidos de su letargo.

Las demás voces articularon un descontento en el ambiente. ¿Y por qué no hablamos de chicos?-replicó Emmy junto con Gabriel. Está bien, Nathan tú decides el empate o la victoria-declaró Ághata mientras le intentaba manipular la respuesta. Me da igual… lo que importa es la persona-contestó el árbitro. En tu caso es lógico que digas eso-saltó Leandro con socarronería. Tu hermano es muy profundo-siguió Ághata el juego. O a lo mejor es que quiere quedar bien con todo el mundo-sugirió Leandro. Pues que pereza-garantizó la chica. Que serio estás Nathan.

No era el único taciturno del grupo, Emmy también compartía aquel estado, ni siquiera sus miradas hacían esfuerzos por encontrar otros sentidos. La primera conversación no estableció ningún acuerdo por parte de los dos bandos, por lo tanto había que intentarlo desde otro ángulo. He leído una noticia en Internet que anunciaba la apertura del primer supermercado sin cajeros-informó Jorge con intención de crear un tema para debatir en conjunto. ¿Qué quieres decir, cómo que no necesitan cajeros?-preguntó Ághata con interés. Pues eso, es un supermercado en el que tú entras y conforme vas cogiendo los productos te los cargan en la cuenta que tienes que tener registrada en las redes de dicho mercado, solo es necearía la labor humana en las reposiciones del género-aclaró el Youtuber sin observar el apagón que estaba sufriendo el rostro de su copiloto.

No era consciente de la bomba que había soltado con aquella primicia, al estar en comparecencia con desconocidos no podemos averiguar en la mayoría de los casos la posible munición que puede desatar una materia. Finalizaremos nuestra existencia como lo hizo Michel mientras se desvanecía en la pálida tumba contemplando el “progreso”-soltó Ághata como detonante. ¿Qué quieres decir?-quiso saber Emmy con cierto tono de hostilidad. Yo también he leído París en el siglo XX, por gusto propio, apesar de ser de ciencias y comprendo esa indirecta.

Los primeros artefactos habían comenzado a estallar. Es típico de la ciencia y la tecnología eliminar puestos de trabajo sin ningún tipo de remordimiento-recriminó Ághata. Esas no son sus intenciones, tratan de facilitarnos las cosas, se le llama “progreso”-insistió Emmy.

La guerra ya había comenzado, el penetrante sonido de los explosivos estaba siendo advertido por la población civil. De un momento u otro estallarían en ellos. ¿Hacer al ser humano más inútil se le llama progreso?-preguntó la filóloga con sarcasmo. ¿Acaso haces los trabajos de la universidad con una máquina de escribir?-contraatacó Emmy con un buen proyectil. O envías tus whatsapps a través de una paloma mensajera.

Esa contestación debilitó a su enemiga, dado que la mantuvo en un estado de nulidad sin poder ejecutar alguna defensa. Todo esto forma parte de la naturaleza de la tecnología, no se puede evitar-siguió el bando que parecía obtener la victoria. Más bien diría yo que no podemos evitar la naturaleza del interés-se recuperó Ághata mientras preparaba un nuevo contragolpe. Bueno, nadie hace nada por amor al arte, de algo tienes que vivir ¿no?-sugirió Emmy. Las letras no están ligadas a esos intereses, ¿acaso ha quitado puestos de trabajo? todo para que el patrón se enriquezca aún más—siguió su contrincante. ¡Cómo que no! ¡La posesión de una lengua no ha arrebatado puestos de trabajo!-exclamó Emmy. Cuando buscamos empleo acaso no vemos la exigencia de poseer una lengua. Como si ese requisito pudiese salvar el cáncer de un paciente… Y a que está unida esa obligación… a los intereses económicos. A que iba a ser sino. Educación, apego por una mejor formación, no me hagas reír.

Ághata no se dio por vencido, para ella la ciencia y la tecnología eran sus antagonistas. Necesitaba otra estrategia de ataque. ¿Crees que somos más eficaces ante cualquier respuesta de la naturaleza?-preguntó con evasiva. ¿No eres consciente de que para beneficiarnos de lo que hoy en día poseemos gracias a la ciencia se ha realizado actos inmorales bajo nuestras sombras?

El público estaba expectante ante la representación que estaban visualizando, nadie se atrevía a intervenir. ¿No ves que ese culto que tú defiendes utiliza los medios de comunicación como herramienta para decirnos todos los días lo que debemos comer, beber, desear y “hacer con nuestra vida”? Vemos a mucha gente enferma, pues claro, la esperanza de vida cada vez es más longeva, por lo tanto el ser humano tiene más probabilidades de enfermar a comparación de antaño, ya que morían a los cuarenta años o menos, la probabilidad de coger alguna patología era menor, cuanto más perduras más posibilidad tienes de coger dichos patógenos, es sentido común. Y la ciencia dice que todos esos malestares es por culpa de tales alimentos, de lo que respiramos, de lo que pensamos… Los estudios científicos determinan que la comida actual es perjudicial por la cantidad de químicos que les echan, es cierto que la química no es buena para el organismo, pero si tan dañino son los productos alimenticios ¿por qué la esperanza de vida es cada vez mayor?. Ese gremio se aprovecha de las mentes débiles, la ciencia y la tecnología siempre han sido un negocio.

El contraataque fue devastador para Emmy, pero aún así no proclamó su vencimiento. ¡Todo es un negocio!-exclamó la mortecina bajo la idea de causar una posible derrota a su rival. Las letras, las ciencias, ¡todo!. El dinero es lo que mueve el mundo. Todo gira alrededor suyo.

La contienda se paralizó por los graves torpedos que habían dejado en estado crítico a las milicias. Yo pienso que tanto las letras como las ciencias son necesarias-intervino Nathan. No pueden vivir una sin la otra. Respecto a los intereses como ha dicho Emmy, el ser humano no puede vivir por amor al arte, utiliza su habilidad para conseguir beneficio a través de ellas. El Poder se aprovecha de esa habilidad sin escrúpulo alguno utilizando las dos ramas, aunque también tenemos que afirmar que algunos seres pertenecientes al proletariado obran de la misma manera, se puede corroborar lo que acabo de decir leyendo un poco de historia. En definitiva hay que aceptar las ciencias y las letras por igual porque sin ellas solo existiría la “nada”, y siempre serán los títeres del dinero. Al igual que nosotros.

El sermón no sirvió de nada, solo consiguió el descanso de los rivales, la pausa del primer acto. Me da igual lo que digáis, afirmo que hay una fe ciega en la ciencia-volvió a comenzar Ághata con auge en sus ideales. Y yo sostengo que sin ella no podríamos vivir y también tenemos que aceptar que la tecnología es inexorable-replicó Emmy. ¿Vosotros no decís nada?-interrogó Ághata con un tono férreo a los mudos espectadores del drama que se habían acomodado en sus trincheras.

La mirada de Emmy proyectó la misma pregunta de su compañera. En el interior del vehículo se fundó un nerviosismo colectivo que provocó una nueva batalla entre troyanos y aqueos. Los vocablos de los presentes eran utilizados como flechas extraviadas, la zona iba adoptando una imagen comprimida, los nervios estaban ascendiendo ocasionando en el piloto una perdida de atención a la carretera. Un barullo de aves negras resurgieron espantadas interfiriendo aun más en la visibilidad del conductor. De repente algo impactó en el parachoques, el estado de frenesí se evaporó completamente como una misera gota de agua en pleno agosto, el furgón se detuvo al instante. ¿Qué ha sido eso?-preguntó Ághata atemorizada. No lo sé, ¿un animal?-contestó Jorge con la misma inflexión de la chica.

El miedo había tomado el control de la situación, se introdujo poco a poco en sus cuerpos hasta engendrar horribles posibilidades. El espectro de la demencia estaba siendo retenido por la mera posibilidad de hallar un cuerpo no humano. Suena también cruel, pero hasta la crueldad es subjetiva. La visibilidad ya no estaba sometida a ninguna interferencia, había recuperado un fulgor que aterraba al chófer, e incluso a sus pasajeros. ¡Salgamos del vehículo por favor!-gritó Emmy invadida por el delirio. ¡Dios mio!-gimió Ághata al salir del vehículo y ver la terrible pesadilla que revelaba la horrible imagen de un cuerpo derrumbado en el asfalto. ¡Es una persona!

Todos los personajes vivos, porque se mueven ¿no?, del escenario mantenían un estado de confusión. Descubrieron que las pesadillas podían cobrar vida, y no solo eso, también poseían el poder suficiente para introducir a cualquier individuo en su universo, siempre en contra de su voluntad. Leandro quería observar al desconocido con más detalle, poco a poco se aproximó hacia la víctima, conforme mejoraba la visibilidad de su vestimenta aumentaba más la curiosidad del chico. Su atrevimiento concluyó con la identificación de un mimo, el cuerpo en el asfalto representaba la figura del bufón. Aquella tétrica pantomima paralizó al muchacho, sus pensamientos se empaparon por alguna reminiscencia de su pasado. ¡Es un mimo!-gritó Gabriel interrumpiendo la meditación de su compañero y provocando el fisgoneo de los demás presentes que intentaban rechazar los hechos.

Numerosos ojos penados revoloteaban a pocos metros de distancia sobre el mimo, al avistar el acercamiento de los chicos detuvieron el aleteo en una zona elevada para obtener una mejor panorámica y camuflaje. ¿A qué velocidad ibas?-preguntó Leandro a Jorge. Creo que a 60km/h-contestó el conductor dubitativo. ¿Emmy, a esa velocidad puedes matar a una persona?-quiso saber el interrogador. ¡No lo sé!-respondió la joven bajo el influjo de la ansiedad. ¿Cómo que no lo sabes? ¡algo sabrás! ¡dentro de nada vas a ser Física!-insistió Leandro. ¡No lo sé! ¡no lo sé!-gritó Emmy con impotencia.

Solo era cuestión de minutos que la cordura fuese perturbada por la demencia de la situación, el gato de Cheshire merodeaba con su capcioso caminar por aquella enmarañada y despoblada carretera. Tenemos que hacer algo, no podemos dejarle ahí tirado-sugirió Gabriel. Es peligroso tocarle, hay que llamar a la policía-afirmó Ághata. ¡Esperad! ¡pensemos!-interrumpió Leandro. ¡Pensar! ¡Qué tenemos que pensar!-bramó la chica.

Las desdichas hacen liberar a las bestias oscuras que se ocultan bajo el disfraz de “nuestra moral”, por lo visto ya comenzaban a manifestarse en algunos mortales. ¡Madre mía! ¡la que me va a caer! ¡mi condena será eterna!-exclamó Gabriel mientras presionaba su cabeza. ¡Calmaos maldita sea! ¡a todos se nos va caer el pelo como no pensemos detenidamente!-gritó Leandro para disimular la realidad ante una apariencia de dominio. ¡Otra vez con el pensar! ¡hemos atropellado a un hombre!-se importunó Ághata al escuchar la necias palabras de su compañero. Bueno… en realidad era Jorge quien conducía-soltó la bestia.

El Youtuber no dudó en desprenderse de la imagen del cuerpo para encarar su rostro con el de su acusador. ¡Serás cabrón! ¡vosotros empezasteis a montar un alboroto con la mierda esa de las ciencias y las letras mientras conducía! ¡y mirar ahora! ¡esa “discusión” se ha llevado a una persona por delante!-se defendió Jorge de la fría puñalada del conspirador.

Ambos mantuvieron sus facciones rígidas y sometidas por una antagónica mirada, Ághata los separó por precaución, aún así la tensión entre ellos permanecía. ¡Entonces tenemos que irnos antes de que alguien nos vea!-continuó Leandro arrojando de manera esporádica miradas punzantes a Jorge. ¡No podemos darnos a la fuga!-recriminó Ághata. ¿Por qué?-insistió su contrario. ¡Porque no es ético!-exclamó la joven. Porque si nos descubriesen Jorge sería el culpable y nosotros acusados por cómplices-informó Gabriel. Y dependiendo de si está herido o muerto la situación se complicaría todavía más. Sinceramente no sé que es lo que nos pasará si nos entregamos.

Durante la contienda Emmy intentó averiguar la identidad del posible cadáver, la cabeza boca abajo dificultaba el reconocimiento, no se percibía ningún tipo de lesión ni sangre en la ropa, al no poder tocarlo no podía verificar la vitalidad de su respiración. Señor…-soltó la chica para poder avistar algún signo de vida. A buenas horas le hablas, además dudo que con ese volumen te pueda escuchar-interrumpió Leandro. ¡Cierra la boca!-gritó Ághata. ¡Señor!-volvió a insistir Emmy con euforia sin obtener resultados.

Al ver que nadie tomaba una decisión Leandro la tomó por su cuenta, se apartó de los espectadores y fue directo al furgón. ¿Qué vas hacer?-le preguntó Ághata. Voy a coger una pala para enterrar el cuerpo-contestó con frialdad el chico sin detenerse. ¡Qué tontería estás diciendo! ni siquiera sabemos si está muerto-replicó Emmy. Ya sabíamos que eras gilipollas pero ¿tanto?-soltó Ághata mientras seguía al desertor.

Todos se unieron a la marcha de la chica para detener al muchacho, cuando estuvieron a pocos metros de distancia del monstruo este soltó el primer zarpazo a sus rivales como defensa del agarre. ¡Llevo desde los catorce años trabajando y estudiando para lograr el futuro que merezco! ¡no voy a consentir que esto me lo hunda!-embistió Leandro oponiendo resistencia al amarre.

De pronto el rostro del infractor cambió por completo al presenciar lo inexplicable. Comenzó a señalar en una dirección determinada, al principio dudaron del comportamiento por si de alguna argucia se tratase, pero la revelación de su semblante excedía de una mera actuación. Cuando hicieron caso a la seña no podían creer el falso espejismo que estaban contemplando, no había nada, el cuerpo ya no estaba. ¿Dónde está?-preguntó Ághata completamente agitada y desconcertada.

Nadie sabía responder a la pregunta, nadie sabía nada, lo que sí se contemplaba era una oscuridad que cosechaba una tonalidad más tenebrosa. Se ha ido… estará vivo entonces-afirmó Emmy sumergida en un torrente de contingencias. Estará herido ¿pero por qué no nos ha dicho nada?-preguntó Ághata de nuevo sin obtener respuesta.

El panorama estaba engendrando formas desordenadas que alteraban la visibilidad de cualquier individuo. Las imágenes comenzaban a carecer de raciocinio, las pinceladas ya no establecían una armonía, el bullicio de los tonos te sumergían en un espacio completamente irracional. ¡Vayámonos!-ordenó Leandro libre de su cavilación. ¿Pero y si vuelve?-insistió Emmy. No andará lejos, lo buscaremos con el furgón-contestó el chico decidido.

Rápidamente subieron al vehículo y comenzaron a merodear por toda la zona. Aquí se ha subido alguien más-de pronto confesó Nathan con una voz apagada. ¡Qué dices!-exclamó su hermano.

Aquellas siniestras palabras arrebataron el habla de todos los presentes. Te digo que hay alguien más con nosotros-insistió Nathan. ¡Deja de decir gilipolleces!-gritó Leandro con furia al escuchar la demencial afirmación de su hermano. ¡Aquí solo estamos nosotros seis!

Además de una perdida en el habla, también se instauró un disturbio constante entre los pasajeros. Todos los sentidos habían adquirido una pulcritud exagerada. Cualquier sonido, roce o visión irreconocible les incomodaba, incluso a Emmy que rechazaba lo sobrenatural, pero el estado de congestión es inevitable incluso en mentes esclavizadas por la razón. Cuando Gabriel miraba a través de la ventanilla solo veía unas sombras trajeadas que le seguían por todo el trayecto. La búsqueda resultó ardua y duradera, aunque sin ningún resultado del personaje ficticio.